Todo comenzó en casa, donde los postres de mamá eran tan bonitos que fotografiarlos se convirtió en mi pasatiempo favorito. Con el tiempo, lo que era un simple hobby se transformó en un hermoso club de madre e hija, donde el amor de hornear se compartía y celebraba en familia. Ahora en cada pastel que sale de nuestra cocina, en cada flor de nuestro jardín, y en cada postre llevas contigo un pedacito de nuestra historia
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